domingo, 27 de enero de 2013

Algunas observaciones contra el Efraimismo

Algunas observaciones contra el Efraimismo

Por: Irving Gatell



Entre Mesiánicos y otros grupos similares se ha puesto de moda el llamado Efraimismo, doctrina bastante añeja (tiene más de un siglo que fue propuesta en el medio de Protestantes Fundamentalistas, dato que muy pocos conocen) según la cual los seguidores de Yehoshúa son "la Casa de Efraim" que está siendo restaurada para que, al Fin de los Tiempos (inminente, como todo buen Fin de los Tiempos), se reintegre con la Casa de Judá (el Judaísmo, aunque el de "judíos" que reconocen al Mesías Yehoshúa).

Es una doctrina fácilmente refutable, debido a que pasa por alto pasajes bíblicos muy precisos en donde se demuestra que la reintegración entre las Casas de Judá y Efraim YA SE DIO, y que el Judaísmo actual (el verdadero, el que no cree en Yehoshúa) es el heredero único y legítimo de dicha fusión.

Voy a centrarme en un texto concreto para no hacer demasiado larga esta nota. Se trata de Isaías 11, un capítulo donde se profetiza la llegada de un "retoño" del "tronco de Yishai". Los versículos trascendentales son el 1 y 12 y 13, que dicen lo siguiente:

"Saldrá una vara del tronco de Yishai, y un retoño saldrá de sus raíces... y levantará pendón a las naciones, y juntará a los desterrados de Israel, y reunirá a los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra. Y se disipará la envidia de Efraim, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraim no tendrá envidia de Judá, ni Juda afligirá a Efraim".

Con estos párrafos, se pretende señalar que está profetizado que las casas de Judá y Efraim deben reunirse, por lo que debe deducirse que son casas DIFERENTES.

Semejante idea cae en un error fundamental: no tomar en cuenta que una profecía puede estar cumplida ya. Esta profecía, al igual que TODAS las que hablan de la reunificación "futura" de Judá y Efraim (o Israel) son ANTERIORES al exilio de Judá en Babilonia. NO EXISTE NINGUNA que haya sido redactada DESPUÉS.

Con ello, estoy afirmando que esta profecía SE CUMPLIÓ justo después del fin del exilio en Babilonia, y la prueba nos la ofrece el profeta Zacarías.

Este profeta redactó sus oráculos durante la época de la restauración de Judea. El capítulo 2 es toda una exhortación a quienes seguían en Babilonia para que creyeran en las promesas de D-os, respecto a que Judea y Jerusalén serían plenamente restauradas.

A partir del capítulo 3, y hasta el capítulo 6, el discurso del profeta se dirige a los dos líderes del pueblo judío en ese momento: el Sumo Sacerdote Josué y Zerubabel, descendientes directo del rey David, y nombrado exiliarca por el gobierno persa. Es decir, quienes ostentaban el poder religioso y político, respectivamente.

Nos dice el profeta: "Vino palabra del Señor a mí, diciendo: las manos de Zerubabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán..." (Zacarías 4:8-9a).

Y más adelante agrega: "Tomarás plata y oro, y harás coronas, y las pondrás en la cabeza del Sumo Sacerdote Josué ben Josadac, y le hablarás diciendo: así ha hablado el Señor de los Ejércitos, diciendo: he aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces, y edificará el Templo del Señor" (Zacarías 6:11-12).

Las ideas de Zacarías son muy precisas:

a) La profecía de Isaías 11 estaba a punto de cumplirse con la llegada de un varón llamado "el Renuevo, el cual brotará de sus raíces". Es una evidente e indiscutible alusión a todo el pasaje de Isaías 11.

b) Dicho Renuevo tendría una misión bien concreta: "edificará el Templo del Señor".

c) El portador de esa misión está perfectamente identificado por el profeta: "las manos de Zerubabel echarán el cimiento de esta casa...".

El Renuevo que brotó de las raíces de Yishai fue Zerubabel, y fue EN SU TIEMPO que las casas de Judá y Efraím se reunificaron, tal y como lo establece la profecía de Isaías.

La profecía está cumplida. Las Casas de Judá y Efraim YA NO ESTÁN SEPARADAS