jueves, 13 de febrero de 2014

Mesianismo: ¡El ataque de los clones!



MESIANISMO: ¡EL ATAQUE DE LOS CLONES!

POR: FREDY SÁNCHEZ DUEÑAS

En el presente artículo analizaremos un poco acerca de la actual situación que el judaísmo vive respecto al fenómeno “mesiánico” de origen cristiano que ha surgido en las últimas décadas.

CONTENIDO
1.      IDENTIFICACIÓN DE LA SITUACIÓN Y DIAGNÓSTICO PRELIMINAR
2.      UN PROBLEMA EN ÉTICA Y MORAL
3.      JUDEOFILIA JUDEOFÓBICA
4.      “CLONACIÓN” DE IDENTIDAD
5.      SINCRETISMO/HIBRIDISMO RELIGIOSO
6.      PERSPECTIVAS FUTURAS


1. IDENTIFICACIÓN DE LA SITUACIÓN Y DIAGNÓSTICO PRELIMINAR

1. 1 IDENTIFICACIÓN DE LA SITUACIÓN
El primer escenario que nos encontramos al observar el actual fenómeno “mesiánico” es encontrarnos con personas religiosas de aparente procedencia judía. Si bien algunos de ellos (muy pocos) fueron algún día auténticos judíos, la mayoría de integrantes que participan de este fenómeno son de procedencia no judía. Los vemos vistiendo como personas judías shomer torah (seguidor y observante de la Torah dada a Mosiés en Sinaí), identificados muchos de ellos con la apariencia jasídica: Barbas largas, peiot (cabellos largos en las zonas laterales de la cabeza), kipot (solideos), vestimentas negras y blancas, uso del talit (manto de oración), tefilín (filacterias), etc. Si bien no todos pretenden lucir una apariencia jasídica, la apariencia externa que proyectan es la de un judío religioso. Sus liturgias y enseñanzas van desde las experimentadas en iglesias cristianas evangélicas (en algunas de sus tantas formas) como la liturgia tradicional y las enseñanzas en una sinagoga y beit midrash (casa de estudio) judía ortodoxa respectivamente. Planteada esta situación, nos preguntamos: ¿Qué problema hay en aparentar ser judío?. Abordaremos la respuesta a lo largo del artículo.
Muchas veces estas son las personas con las que otras, que buscan satisfacer su necesidad espiritual se tropiezan. El judaísmo tradicional y puro no hace proselitismo, no busca seguidores. El verdadero judío entiende y practica la más alta dignidad que se le ha concedido al ser humano, su libre albedrío. El judío auténtico considera que la verdad no necesita testigos, y que cada persona puede llegar a ella producto de una búsqueda sincera, sin prejuicios, y basada en la lógica y la razón que se le ha dado a cada ser humano (como el caso de Avraham Avinu, quien hizo su propio análisis desde una edad muy temprana) (1).

En el comportamiento animal no se observa a un león que quiera ser mono, ni a un caracol que quiera ser murciélago, por dar unos ejemplos. Los animales no tienen la capacidad de cambiar la identidad que se les ha otorgado, simplemente viven y se comportan como los de su especie, no hay opción a cambios. Sin embargo, los seres humanos, en la busca innata de espiritualidad (siendo el patrón prevalente), tienen la capacidad de convertirse en lo que quieran. El problema deriva de cómo la persona, en esa búsqueda espiritual, realiza su adaptación a determinada identidad espiritual. No observamos budistas debatiendo acerca del libro de Isaías, ni cristianos católicos hablando en la misa del pensamiento y la filosofía de Mahoma.
A través de la historia se han observado los múltiples y fracasados intentos de algunas de las formas del cristianismo que han derivado a través de los siglos, tratando de conciliar con fundamentos teológicos que el judaísmo ha guardado singularmente por más de 3500 años (2). Nuestra actual discusión dista de proveer recursos históricos que arrojen luz al respecto, de esa materia ya se ha escrito con amplitud y por lo tanto no será motivo de discusión en el presente escrito.
¿Quiénes somos? ¿Qué podemos hacer con la identidad que el Eterno nos ha otorgado?, Si realmente queremos ser parte del pueblo de Israel y practicar un judaísmo auténtico, ¿Porqué desviar nuestros objetivo escogiendo caminos más cortos pero peligrosos?
Una pequeña metáfora nos puede ayudar en el diagnóstico de la situación del fenómeno “mesiánico”: En cierta forma, el judaísmo se asemeja a la medicina. Todo el mundo opina, pero no todo el mundo sabe y tiene la razón. Receta la abuela, la madre, la tía, la prima, la suegra, la hermana,  la vecina, la amiga, la de la farmacia, etc. Sin embargo, la opinión más acertada y reconocida es la del médico, quien es al final el único reconocido por el Colegio Profesional que lo acredita para tal función y lo autoriza desde el aspecto legal. Por mucho que el “recetario empírico” funcione, quien puede sacar un tumor cerebral es un neurocirujano y punto.  
Similarmente ha ocurrido en el judaísmo, muchos opinan acerca de el, pretendiendo “recetar” judaísmo, sintiéndose “colegiados” para hacerlo. Así como un médico no puede ir a su consultorio esperando salir con recetas en la mano (hechas por el paciente); así mismo, un judío no puede salir “convertido al mesianismo” luego de exponer sus argumentos exegéticos de la milenaria tradición judía.
Israel firmó un Pacto Eterno con HaShem en Sinaí. Israel es el único acreditado para guardar Torah y ser luz a las naciones. Israel es el único “colegiado”, y tiene el copyright de la revelación Divina para los hombres. Nadie puede robarla, nadie puede usurparla.
No se puede pretender ser lo que no se es. Si se desea ser ingeniero, se necesita ir a la universidad, matricularse en la carrera de ingeniería, estudiar y aprobar todas y cada una de las materias que respectan a la profesión. Cada identidad espiritual tiene su proceso de adquisición, y cada una de ellas precisa de un protocolo fino para ser reconocido dentro de tal.
¿Porqué se debe pensar diferente con respecto al judaísmo?, ¿Qué derecho legal, genético o espiritual se tiene al pretender ser judío, por el hecho de “sentirse judío” o pensar que el mérito de otra persona me hace ser judío?, ¿Cuál es la importancia de ser reconocido formalmente por una comunidad judía y por extensión, por el Estado Judío, como un judío auténtico? 

1.2 DIAGNÓSTICO PRELIMINAR
“JUDAÍSMO” MESIÁNICO: LA VENTA DE UN PRODUCTO NO CASHER
Así como el Eterno le dio las Leyes de Kashrut a Israel (3) para observarlas y conservarlas, así mismo se debe guardar un “Kashrut espiritual”, teniendo cuidado y siendo cautelosos con el pan espiritual que se ingiere.
El alimento, desde sus distintas fuentes, provee los nutrientes que ayudan a la manutención del cuerpo. Si por ejemplo, se ingiere carne de cerdo, ésta viene a ser parte del organismo, ya que al ser ingerida por el intestino, y luego de pasar por los procesos metabólicos y convertirse en distintos aminoácidos que servirán para la síntesis de otras proteínas necesarias para el cuerpo, llega a ser literalmente parte de quien la consume, y es como si ese cerdo que se comió ayudara a caminar (por medio de la proteína muscular) y a respirar (por medio de la hemoglobina, que se encarga de llevar oxígeno a los tejidos). No se puede ser tolerante con “judaísmo” no casher, ya que si se acepta vivir de esta manera, se constituye en lo que se cree; en un producto inservible para caminar y respirar en la Era Mesiánica y el Mundo Venidero.
Todo producto de venta tiene su fecha de caducidad, y la fecha de caducidad de este producto no casher se encuentra confinado a la Era Mesiánica, si es que no antes.


MESIANISMO: UN TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD ESPIRITUAL
Lámina del Test de Rorschach (A).
Una de las características principales de este fenómeno es que sus integrantes se ven así mismos como judíos, por el simple hecho de “sentirse judíos”, o porque piensan que su mesías les da la “autoridad” o los “méritos” para ser parte del pueblo histórico y genético de Israel. Algunos de ellos hasta podrían realizar conversiones con la reforma, continuando después con sus prácticas cristianas basadas en la creencia del mesías cristiano (al que ahora llaman por nombres hebreos). Algunos de ellos pueden llegar incluso más lejos; se infiltran en el mundo ortodoxo, hasta el punto de someterse a procesos de conversión, siguiendo sus prácticas “cripto-mesiánicas”, tratando de “burlarse” de los rabinos, cuando lo que hacen es engañarse a sí mismos y dañando sus propias almas.
Nada indigno hay en seguir al mesías cristiano, si por convicción personal propia se decide seguir ese camino y vivir una vida conforme a las enseñanzas del legado de su mesías (Nuevo Testamento). El problema del fenómeno “mesiánico” es que quieren reclamar algo que no les pertenece: ser parte del judaísmo auténtico o ser reconocidos como un movimiento judío más, como el judaísmo masortí, jaredí, jasídico o caraíta, por dar ejemplos. No hay fundamento en la Torah, ni fundamento halájico, ni fundamento jurídico que los respalde y los haga ser reconocidos por el mundo judío como judíos (situación diferente respecto al que nace judío y decide seguir al mesías cristiano). No es más que en sus propias mentes fantasiosas que estas personas viven una vida judía que no les pertenece, similar a la personalidad de un paciente psicótico en un hospital psiquiátrico, que les mantiene a sus médicos tratantes que el es el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. El espectro de este fenómeno es muy amplio, y la variedad en la que se expresa se extiende más allá de la razón y la lógica, donde la imaginación y la fantasía no tienen límites, más allá del juicio y el razonamiento mental sano, un lugar cerca del limbo.

2. UN PROBLEMA EN ÉTICA Y MORAL
Respecto a la exégesis que los miembros del fenómeno “mesiánico” practican, ésta puede variar desde la clásica exégesis cristiana, hasta el manejo de la exégesis judía manifestada a través de los siglos. El planteamiento ético importante a destacar en este caso es que la mayoría se esfuerzan por “acercarse” al judaísmo a través de las enseñanzas judías ortodoxas desde una perspectiva cristiana. Utilizan las enseñanzas rabínicas para usarlas y adaptarlas de acuerdo a sus parámetros les vayan dictando, valiéndose prácticamente de la improvisación para mantener sus doctrinas, y sostener su creencia en el mesías cristiano. Muy poco o nada se ha logrado conciliar de las enseñanzas cristianas tradicionales (las que ellos quieren hebraizar y “retornar” a sus orígenes) respecto a la amplia tradición judía y rabínica.
Siguiendo el fundamento de la Teoría de los Valores en la Ética (Axiología), se sostiene que uno de los criterios básicos para evaluar la bondad de una teoría es su consistencia. Si una teoría es inconsistente, ésta deberá ser revisada o rechazada. Otro aspecto básico es de qué manera una teoría explica un fenómeno en cuestión, y cuán bien se identifican las razones que se están justificando. Toda acción tiene una explicación u otra, pero no todas pueden ser moralmente justificadas. Un valor verdadero no varía de acuerdo a la creencia de un individuo,  de la cultura, y no es un asunto dejado a la relatividad (4). El principio ético del fenómeno “mesiánico” es desde su propio origen insostenible. Sus fundamentos son relativistas (ya que sus dogmas son relativamente judíos y relativamente cristianos) y su ética se traduce en la doble moral de “escoger y tomar del judaísmo auténtico lo que convenga”.
Exponiendo los valores instrumentales y los valores finales de este fenómeno “mesiánico”, proponemos el uso del judaísmo ortodoxo como un valor instrumental, ya que se valen de el para satisfacer sus necesidades espirituales, y la expansión del mensaje del evangelio como un valor final, ya que la labor misionera proselitista es un valor inherente al seguimiento del mesías cristiano. Así como el agua y el aceite no se pueden mezclar, así, los principios éticos de este fenómeno que describimos son simplemente antagónicos e irreconciliables. La trayectoria filosófica que siguen ellos es comparable a ir de pesca al Sahara o a practicar paracaidismo en alta mar. Tratar de encontrar al mesías cristiano en la literatura talmúdica y rabínica, es como tratar de encontrar el antídoto de un veneno de cobra en su propio sistema inmune, así como tratar de encontrar una vacuna contra el Dengue en el organismo del mosquito vector*; simplemente ambos planteamientos expuestos carecen de sentido.

3. JUDEOFILIA-JUDEOFÓBICA
Hemos propuesto el concepto “judeofilia-judeofóbica” para describir la esencia del fenómeno “mesiánico”. Por un lado, sus adeptos sienten gran admiración por el judaísmo, y sienten una profunda empatía por Israel, su tradición, su cultura, y en fin, por su principal legado: el judaísmo. Por otra parte, en su diversa exégesis, ajena al judaísmo tradicional, no difieren del planteamiento propuesto por los exégetas cristianos a través de la historia: “Los judíos se han equivocado respecto al reconocimiento del Mesías”. Ésta es la suficiente base para el desarrollo de la judeofobia y el antisemitismo, ya que fue una razón embrionaria por la que a través de la historia los judíos hemos entregado nuestras vidas a favor del Kidush HaShem (la Santificación del Nombre del Eterno), desde los propios orígenes del cristianismo, extendiéndose por las Cruzadas, los Autos de Fe en la Inquisición Española, y la judeofobia en Europa consolidada por los nazis. No hay discrepancia respecto al tema del Mesías, entre lo que pensó Martín Lutero sobre los judíos, y los seguidores del fenómeno “mesiánico”, que se esfuerzan por llevar al judaísmo a las pilas bautismales de su fe, bajo la sombra de la cruz. Muchos (aunque no todos) de los miembros de éste fenómeno son anti-judaísmo, anti-templo, anti-sionistas, anti-Israel y por extensión anti-Mashíaj, ya que proponer un mesías ajeno al Mashíaj de Israel descarta la fidelidad al duodécimo Principio de Fe establecido por Maimónides (5).
4. CLONACIÓN DE IDENTIDAD
De la película de George Lucas: Star Wars – Episode II: Attack of the Clones, lanzada en mayo del 2002 (B).

DEFINICIONES COMPARATIVAS; ANALOGÍAS QUE APORTAN LUZ PARA RECONOCER EL ABISMO DE LA TEOLOGÍA “MESIÁNICA”
La clonación es el proceso de hacer una copia biológica de un organismo con la composición genética idéntica al organismo del que se establece. Es un método de reproducción asexual**. Los únicos clones producidos naturalmente en los mamíferos son los gemelos idénticos (6).  Haremos un pequeña analogía respecto a la genética animal y el fenómeno “mesiánico”. Consideremos a la Toráh Sheviktav (Torá Escrita) y la Torah Shebeal Pe (Torá Oral) como los dos gametos sexuales (el óvulo y el espermatozoide respectivamente). La unión de los dos nos produce el cigoto (que es lo que forma el embrión y posteriormente el ser de cada judío practicante). El fenómeno “mesiánico” puede ser comparado con la reproducción asexual, ya que ninguno de sus miembros cree en la Torah Shebeal Pe como si fuese la “gemela idéntica” de la Tora Escrita,  y ninguno de ellos practica la simbiosis que existe entre ambas. Para ellos es la “piedra de tropiezo”, de la que derivan la mayoría de los Principios de Fe establecidos por Maimónides.  Las dos manifestaciones de la Torah se comparan a los dos hemisferios cerebrales, que si bien son dos entes separados, están unidos por distintas estructuras que los hacen ser parte de un mismo órgano (el cerebro) y de un mismo sistema (el Sistema Nervioso Central). Comparamos la Torá Escrita con el hemisferio izquierdo del cerebro, que controla la parte derecha del cuerpo, con la que los Escribas hacen las copias fieles de la Torah Escrita. Así mismo la Torah Oral puede ser comparada al hemisferio derecho del cerebro, que controla la parte izquierda del cuerpo, donde se colocan los Tefilín y donde se coloca el Talit (sobre el hombro izquierdo) antes de extenderlo sobre el cuerpo (las pautas de cómo usarlos están dadas en la Torah Oral)***.

SIMILITUDES DEL FENÓMENO “MESIÁNICO” Y EL CASO DE DOLLY
La oveja Dolly fue el primer mamífero en ser clonado en 1996. Murió prematuramente en el 2003. La muerte prematura de Dolly generó debate acerca de la salud a largo plazo de los clones. Los científicos descubrieron que los embriones utilizados para el procedimiento manifestaban una “expresión inadecuada de genes” y su fracaso pudo derivarse de una serie de deformidades que no hubieran llevado el proceso a su culminación (7).
Similarmente, la clonación de identidad judía por parte de los miembros del fenómeno “mesiánico” genera debate respecto a la “salud espiritual a largo plazo” de estas personas, ya que el manifiesto de esta doctrina es una expresión inadecuada de los “genes” que el judaísmo ha mantenido por siglos, ya que lleva a “deformidades” en la exégesis judía y no produce el proceso de “culminación” en la “reproducción normal” del judaísmo, ya que son “formas asexuales” de interpretaciones ajenas al judaísmo, propias de la exégesis cristiana, la cuál solo considera al óvulo (Torah Escrita) como Divinamente inspirado. El fenómeno “Dolly-Mesiánico” no es más que una copia ilegítima de judaísmo auténtico, la que a su tiempo manifestará los “problemas en salud a largo plazo” que presentan estos “clones”. Este fenómeno no es más que teología “in vitro”, que va contra natura, ya que pretende alterar el “orden natural y tradicional” de la exégesis judía.

5. SINCRETISMO/ HIBRIDISMO RELIGIOSO
La característica doctrinaria de éste fenómeno es el sincretismo religioso. En el afán de reconciliar al judaísmo con el mesías cristiano, se mezclan la exégesis cristiana con la exégesis judía, y el producto viene a resultar similarmente a si se hirviera un cabrito en la leche de su madre, lo cual está prohibido por la Torah (8). Esa “leche” es la enseñanza del judaísmo auténtico, y ese “cabrito que es hervido” son los intentos de éste fenómeno para reconciliar al mesías cristiano con el mesías judío.
Una de las características de un híbrido (identifíquese con el producto que ofrece el fenómeno “mesiánico”) es ser estéril, no puede tener descendencia. Así como la Torah prohíbe el cruce de animales de distinta especie (9), no se puede cruzar así mismo doctrinas de distintas “especies”, ya que el cristianismo y judaísmo son teológicamente irreconciliables. Si bien éste fenómeno tiene muchos adeptos, los mismos no podrán “reproducirse” dentro del seno del judaísmo, ya que al ser “híbridos teológicos” son estériles.
Siguiendo el patrón de pensamiento de Maimónides (10) ampliando el concepto de Teshuvá expuesto en la Guemará por Rabí Adad Bar Ahaba (11), podríamos sostener igualmente que el “judaísmo” mesiánico se compara a sumergirse en las aguas puras de la Torah (mikveh), con la “Brit HaDashá” (comparada a un animal u objeto impuro) sostenida mientras se sumerge, al final no trae ni teshuvá auténtica para el judío, ni pureza ritual (doctrinal y teológica).
Cada seguidor de este fenómeno, en vez de constituirse en un benei Israel, se constituye en un benei Pandira (con quien los sabios identifican la paternidad del mesías cristiano) (12), estos “hijos del Romano” persisten en su hostigamiento hacia los Benei Israel en el afán de persuadirlos a cualquier costo para que crean en su mesías. 


6.PERSPECTIVAS FUTURAS
El judaísmo ha visto el curso de todos los que se han levantado en contra de el. Sin embargo, ha pasado de todo un poco en la historia, menos la disipación de la fe judía, que espera ansiosamente la llegada del mashíaj. Así como este fenómeno nació, así mismo los veremos irse.
Es menester de cada judío identificarse como un auténtico mesiánico, ya que es el auténtico judaísmo el que sostiene el duodécimo Principio de la Fe Judía, el cual es puramente mesiánico. Cada judío ortodoxo que guarda la Torah con mucho celo y convicción es mesiánico. El concepto de “mashíaj” fue acuñado por los benei Israel y somos nosotros quienes debemos mantenerla como de nuestra autoría y no dejar que éste término y este principio sea usado por doctrinas ajenas a nuestra tradición ancestral. Somos judíos, creemos en la Torah, creemos en el mensaje de los profetas hebreos, sostenemos los 13 Principios de la Fe judía, por lo tanto somos mesiánicos.
Concluimos el presente escrito, citando las palabras del Profeta Zacarías (13).

“Así dice el Eterno de los Ejércitos:  En aquellos días, ocurrirá que diez hombres de todas las lenguas, de todas las naciones, se asirán de la falda del judío diciendo: Iremos contigo porque hemos sabido que D-os está contigo”. En espera de la llegada del mashíaj, ansiamos que sea pronta y en nuestros días. Amén. 



Bibliografía y Citas
1. Midrash HaGadol 12,1.
2. "JewishEncyclopedia.com." JUDAISM -. N.p., n.d. Web. 10 Feb. 2014. Disponible en: http://jewishencyclopedia.com/articles/9028-judaism
3. Parashá Sheminí (Vayikrá – Levítico 11).

5. Maimónides en su comentario a la Mishna.

6. Liangxue L, Randall S. Biotechnology: Cloning Animals. En: Pond W, Bell A. Encyclopedia of Animal Science. New York: Marcel Dekker; 2005. p 133. Disponible en: http://books.google.hn/books?id=1SQl7Ao3mHoC&pg=PA133&lpg=PA133&dq=cloning+science+encyclopedia&source=bl&ots=B8UcPIlqaU&sig=QPcOSatg_ec7kq5T7780kM8O7lY&hl=es&sa=X&ei=GyT4UsaGFNCgkQfCjIDAAw&sqi=2&ved=0CHQQ6AEwBw#v=onepage&q=cloning%20science%20encyclopedia&f=false

7. Arnold B, Kingston H, Poole E. En: Jacobs H. Manipulating Life. GCSE Success Revision Guide for 2007 Examinations Onward. Additional Science Higher Suitable for All Exams Boards. London; Letts Publishing: 2006. p 24. Disponible en:

8. Shemot (Éxodo 23:19).

9. Vayikrá (Levítico) 19:19.

10. Rabí Moshé Ben Maimón en Hiljot HaTeshuva 2:3.

11. Guemará, Ta’anit 16a.

12. Tosefta Masejet Julin 2:22-24.

13. Zacarías (Zejaría) 8:23 . Tomado de: La Biblia Hebreo Español. Versión Castellana Conforme a la Tradición Judía por Moisés Katznelson. Nueva Edición Revisada. Tel Aviv; Editorial Sinaí: 2007. Volumen II, Profetas Posteriores, Hagiógrafos, p 883.

* Un vector es un organismo capaz de transmitir un agente patológico (en el caso del Dengue se trata de un virus) sin padecer el mismo la condición patológica.

** Un tipo de reproducción animal en el que no es necesaria la unión de un espermatozoide con un óvulo.

*** Al considerar estas comparaciones, no se pretende establecer conceptos cabalísticos, son simples analogías que pretenden hacer entender al lector el mensaje que se intenta transmitir.

A. "Test De Rorschach." - Wikipedia, La Enciclopedia Libre. N.p., n.d. Web. 10 Feb. 2014.
El test de Rorschach se utiliza para determinar rasgos de la personalidad.

B. "Attack of the Clones - Buscar Con Google." Attack of the Clones - Buscar Con Google. N.p., n.d. Web. 10 Feb. 2014.

Analogía entre Star Wars -  Episode II : Attack of The Clones y el fenómeno “mesiánico”, que laboriosamente intentan conciliar al judaísmo tradicional con una de las doctrinas básicas del cristianismo (la creencia en su mesías), haciéndose pasar por judíos al extremo de parecer clones de ellos, perteneciendo los mismo a una galaxia (teología) distinta a la del judaísmo.

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